En la industria de la estética, la fisioterapia y el bienestar, existe una verdad inmutable: el servicio no empieza cuando las manos del terapeuta tocan al cliente, sino desde el momento en que este entra en la cabina. En un mercado saturado donde la competencia es feroz, la diferenciación ya no reside únicamente en la técnica manual o en la cosmética utilizada, sino en la experiencia sensorial global. Y en el centro de esa experiencia, como pieza angular de la cabina, se encuentra la camilla. Leer más

